Cólicos del bebé - causas y cómo calmar

Cólicos del bebé: lo que necesitás saber para sobrevivir (vos y tu bebé)

Son las 7 de la tarde. Tu bebé, que estuvo tranquilo todo el día, empieza a llorar. Y llora. Y llora. Y nada de lo que hacés funciona. No tiene hambre, no está sucio, no tiene frío ni calor. Simplemente llora con una intensidad que te parte el alma y te hace cuestionar todo lo que creías saber sobre ser mamá o papá.

Bienvenidos al mundo de los cólicos del lactante. Afectan aproximadamente al 20-30% de los recién nacidos, no distinguen entre bebés de pecho o de fórmula, y son una de las causas más frecuentes de consulta pediátrica en los primeros meses de vida. Según MedlinePlus, los cólicos son comunes y, aunque angustiantes, no son peligrosos para el bebé.

Lo primero que necesitás escuchar es esto: no estás haciendo nada mal. Los cólicos no son culpa tuya, no significan que tu bebé esté enfermo y, lo más importante, se van. Generalmente desaparecen entre los 3 y 4 meses de vida. Hasta entonces, esta guía te va a ayudar a entender qué son, por qué pasan y qué podés hacer para calmarlos.

¿Qué son exactamente los cólicos?

El cólico del lactante se define tradicionalmente con la “regla de los tres” (criterios de Wessel): llanto de más de 3 horas por día, durante más de 3 días por semana, por al menos 3 semanas, en un bebé que por lo demás está sano y bien alimentado.

En la práctica, la mayoría de los pediatras diagnostican cólicos cuando un bebé sano presenta episodios recurrentes de llanto intenso e inconsolable, generalmente al final de la tarde o la noche, sin una causa identificable.

Características típicas del cólico

  • Horario: Suele empezar entre las 17 y 22 horas (“la hora bruja”)
  • Inicio: Generalmente aparece entre las 2 y 3 semanas de vida
  • Pico: Máxima intensidad alrededor de las 6 semanas
  • Resolución: Desaparece gradualmente entre los 3 y 4 meses
  • Postura: El bebé encoge las piernas sobre el abdomen, aprieta los puños, se pone rojo
  • Duración: Los episodios pueden durar de 30 minutos a varias horas

El llanto del cólico es diferente al llanto normal: es más agudo, más intenso y parece imposible de consolar. Pero entre los episodios, el bebé se comporta con normalidad, come bien y sube de peso adecuadamente.

¿Por qué se producen los cólicos?

La verdad es que, después de décadas de investigación, la causa exacta de los cólicos sigue sin estar completamente clara. Según la Mayo Clinic, probablemente se trata de una combinación de factores:

Factores digestivos

  • Sistema digestivo inmaduro: El intestino del recién nacido todavía está aprendiendo a funcionar. Las contracciones intestinales pueden ser descoordinadas y causar dolor
  • Gas acumulado: El aire que el bebé traga al comer o llorar puede generar distensión abdominal y malestar
  • Microbioma intestinal en desarrollo: La flora bacteriana del intestino está formándose y el desequilibrio puede generar más gas e inflamación
  • Posible intolerancia a proteína de leche de vaca: En algunos casos (no en todos), las proteínas lácteas que pasan a la leche materna o las presentes en la fórmula pueden generar malestar intestinal

Factores neurológicos

  • Sistema nervioso inmaduro: El bebé todavía no tiene la capacidad de autoregularse. Después de un día entero de estímulos, al final de la tarde “colapsa”
  • Sobreestimulación: Luces, sonidos, caras nuevas, olores… Todo es nuevo e intenso para un recién nacido. Al anochecer, ya no puede más

Lo que NO causa los cólicos

Leelo en voz alta si hace falta: los cólicos NO son causados por mala crianza. No es porque lo alzás mucho, ni porque lo alzás poco. No es porque lo malcriás. No es porque “le falta mano”. No es tu culpa.

¿Es cólico o es otra cosa? Cómo diferenciar

Es importante distinguir el cólico (que es benigno) de otras causas de llanto que sí requieren atención médica:

Cólico (esperable, no peligroso)Señales de alarma (consultá al pediatra)
Llanto intenso pero el bebé crece y sube de peso bienNo sube de peso o baja de peso
Sin fiebreFiebre (más de 37.5°C rectal)
Come normalmente entre episodiosRechaza el alimento o come mucho menos
Deposiciones normalesSangre en la materia fecal o diarrea persistente
Se calma eventualmenteLlanto absolutamente inconsolable + otros síntomas
Vómitos ocasionales (reflujo leve)Vómitos en proyectil o persistentes
Abdomen blando entre episodiosAbdomen duro, distendido todo el tiempo
Piel color normalPiel pálida, azulada o amarillenta

Si tu bebé presenta cualquiera de las señales de alarma de la columna derecha, consultá al pediatra sin esperar. Siempre es mejor consultar de más que de menos.

8 técnicas comprobadas para calmar los cólicos

Técnicas para calmar los cólicos del bebé

No hay una fórmula mágica que funcione para todos los bebés. Lo que calma a uno puede no funcionar con otro. La clave es probar diferentes técnicas y encontrar las que funcionan con tu bebé. Acá van 8 estrategias que recomiendan pediatras y padres experimentados:

1. Posición anticólicos (boca abajo sobre el antebrazo)

Colocá al bebé boca abajo sobre tu antebrazo, con la cabeza cerca de tu codo y las piernas a los lados de tu mano. Tu mano queda sobre su pancita, haciendo una presión suave y constante. Caminá o mecete mientras lo sostenés así. La presión en el abdomen ayuda a aliviar los gases y el movimiento lo calma.

2. Masaje abdominal “I Love You” (explicado en detalle más abajo)

Un masaje circular suave en el abdomen ayuda a mover los gases y aliviar la tensión intestinal. La técnica “I Love You” es la más recomendada por pediatras. Te la explicamos paso a paso más adelante.

3. Movimiento rítmico

Los bebés vivieron 9 meses en movimiento constante dentro tuyo. El movimiento rítmico los calma porque les resulta familiar. Podés:

  • Mecerlo en brazos con un balanceo suave y constante
  • Pasearlo en el cochecito (dentro de casa o afuera)
  • Subirlo al auto y dar una vuelta (sí, funciona para muchos)
  • Usar una mecedora o hamaca. Encontrá mecedoras para bebé en nuestra tienda y leé la guía de seguridad de mecedoras

4. Ruido blanco

El útero no es un lugar silencioso: el flujo de sangre, los latidos del corazón y los sonidos intestinales generan un ruido constante de fondo. El ruido blanco replica eso y tiene un efecto calmante poderoso. Podés usar:

  • Un secador de pelo (a distancia segura)
  • El extractor de la cocina
  • Una app de ruido blanco en el celular
  • El sonido de “shhh” fuerte y constante cerca de su oreja

5. Baño tibio

El agua tibia relaja la musculatura abdominal y calma al bebé. No es necesario un baño completo: a veces alcanza con sumergirlo en la bañera con agua a 36-37 grados y dejar que el calor haga su trabajo. Leé nuestra guía de cómo bañar a un bebé recién nacido para hacerlo de forma segura.

6. Contacto piel con piel

Desvestí al bebé (dejale solo el pañal) y apoyalo sobre tu pecho desnudo. Cubrite ambos con una manta. El contacto directo con tu piel regula su temperatura, su frecuencia cardíaca y lo calma profundamente. Funciona tanto con mamás como con papás.

7. Mamaderas anticólicos

Si tu bebé toma mamadera, una mamadera anticólicos puede reducir significativamente la cantidad de aire que traga durante la toma. Estas mamaderas tienen válvulas especiales que permiten el flujo de leche sin que entre aire. Encontrá opciones de las mejores marcas:

Leé nuestra guía para elegir la mamadera ideal para encontrar la que mejor se adapte a tu bebé.

8. Chupete

La succión no nutritiva tiene un efecto calmante natural en los bebés. Un chupete puede ayudar a calmar al bebé entre tomas, especialmente durante los episodios de cólico. No te preocupes por “malacostumbrarlo”: durante los primeros meses, el chupete es una herramienta válida y recomendada incluso por la AAP para el sueño. Leé nuestra guía completa de chupetes. Encontrá chupetes y porta chupetes en nuestra tienda.

El masaje “I Love You” paso a paso

Masaje I Love You para aliviar cólicos del bebé

Este masaje es una de las técnicas más efectivas para aliviar los gases del bebé. Se llama “I Love You” porque los movimientos trazan las letras I, L y U invertidas sobre el abdomen del bebé, siguiendo el recorrido del intestino grueso.

Preparación

  • Esperá al menos 30 minutos después de la última toma
  • Asegurate de que tus manos estén tibias (frotalas entre sí)
  • Podés usar un aceite de bebé o crema para que las manos deslicen mejor
  • El bebé debe estar boca arriba, en un lugar cómodo y cálido
  • Usá una presión suave pero firme (no cosquillas, no dolor)

Paso 1: La letra I

Con los dedos juntos y planos, deslizá la mano desde las costillas izquierdas del bebé (tu derecha mirándolo de frente) hacia abajo, en línea recta, hasta la cadera izquierda. Repetí 3-4 veces. Esto mueve el gas en el tramo descendente del colon.

Paso 2: La letra L (invertida)

Dibujá una L invertida: empezá desde las costillas derechas del bebé (tu izquierda), deslizá horizontalmente hasta las costillas izquierdas, y luego bajá en línea recta hasta la cadera izquierda. Repetí 3-4 veces. Esto trabaja el colon transverso y descendente.

Paso 3: La letra U (invertida)

Dibujá una U invertida: empezá desde la cadera derecha del bebé (tu izquierda), subí hasta las costillas derechas, cruzá horizontalmente hasta las costillas izquierdas y bajá hasta la cadera izquierda. Repetí 3-4 veces. Esto recorre todo el intestino grueso.

Paso 4: Bicicleta

Tomá las piernas del bebé y hacé movimientos de “pedaleo” suaves, como si anduviera en bicicleta. Esto ayuda a expulsar los gases acumulados. Alterná con llevar ambas rodillas hacia el abdomen y sostener unos segundos.

Podés hacer este masaje 2-3 veces al día, idealmente antes de los horarios en que habitualmente empiezan los cólicos.

¿Las mamaderas anticólicos realmente funcionan?

La respuesta honesta: ayudan, pero no son mágicas. Las mamaderas anticólicos están diseñadas para reducir la cantidad de aire que el bebé traga durante la alimentación. Tienen válvulas especiales que permiten que la leche fluya sin crear vacío dentro de la mamadera, lo que significa menos burbujas de aire.

Si tu bebé tiene cólicos y toma mamadera, cambiar a una anticólicos puede reducir los síntomas relacionados con gases. Sin embargo, no va a curar los cólicos si la causa principal no es la ingesta de aire. Pensalo así: es una herramienta más en tu arsenal, no la solución completa.

Además de la mamadera anticólicos, asegurate de:

  • Hacer eructar al bebé a mitad de la toma y al final
  • Mantener la mamadera inclinada para que la tetina esté siempre llena de leche (no de aire)
  • Usar la tetina con el flujo adecuado para la edad del bebé
  • No agitar la mamadera para mezclar la fórmula (mejor revolver con cuchara)

Revisá nuestra sección completa de mamaderas y accesorios para mamaderas.

¿Cuándo consultar al pediatra?

Los cólicos en sí no requieren tratamiento médico, pero hay situaciones en las que debés consultar sin dudarlo. Según HealthyChildren.org de la Academia Americana de Pediatría, consultá si:

  • El bebé tiene fiebre (más de 37.5°C rectal en menores de 3 meses es siempre urgente)
  • No sube de peso o baja de peso
  • Hay sangre en la materia fecal
  • Vomita en proyectil o con frecuencia creciente
  • Rechaza las tomas consistentemente
  • El llanto cambia de patrón drásticamente (mucho peor, a horarios diferentes)
  • Notás letargia excesiva (está demasiado dormido, cuesta despertarlo)
  • Presenta dificultad respiratoria
  • Vos sentís que algo no está bien (tu instinto de padre/madre cuenta)

También es válido consultar si los cólicos te están afectando emocionalmente a vos o a tu pareja. El llanto prolongado de un bebé puede generar estrés extremo, frustración y sentimientos de impotencia. Tu salud mental también importa.

Mitos sobre los cólicos que hay que desterrar

“Es culpa de la mamá que come cualquier cosa”

Si bien en algunos casos específicos eliminar ciertos alimentos de la dieta materna puede ayudar (especialmente lácteos, si hay sospecha de intolerancia), la alimentación de la madre NO es la causa principal de los cólicos. No te sientas culpable por comerte una pizza.

“Hay que dejarlo llorar para que aprenda”

Un recién nacido no aprende nada llorando solo. No es capaz de manipularte y no se “malcría” por ser sostenido y consolado. Siempre atendé su llanto.

“Dale agua de anís o té de manzanilla”

No le des remedios caseros al bebé sin consultar al pediatra. El agua de anís puede contener sustancias tóxicas para un recién nacido. El estómago del bebé debería recibir solo leche (y después de los 6 meses, agua) a menos que el médico indique otra cosa.

“Cambiá la leche y se soluciona”

Cambiar de fórmula por tu cuenta no es recomendable. Si sospechás que la fórmula le cae mal, consultá con el pediatra antes de cambiar. En muchos casos, el problema no es la marca sino el sistema digestivo inmaduro del bebé.

“Si tiene cólicos es porque le hacés falta”

Los cólicos afectan a bebés de mamás que trabajan y de mamás que están full time en casa. De bebés con apego seguro y de bebés con cualquier estilo de crianza. No es un reflejo de tu presencia o ausencia.

El impacto emocional en los padres

Hablemos de algo que no se menciona lo suficiente: lo que los cólicos le hacen a los padres. Escuchar a tu bebé llorar inconsolablemente durante horas, día tras día, es emocionalmente devastador. Es normal sentir:

  • Frustración extrema
  • Impotencia y sensación de fracaso
  • Ganas de llorar
  • Enojo (sí, es normal sentir enojo. Lo que no es aceptable es actuar sobre ese enojo)
  • Deseos de “escapar”

Si sentís que estás por perder el control, dejá al bebé en un lugar seguro (cuna, practicuna) y salí de la habitación unos minutos. Respirá. Pedile ayuda a tu pareja, a un familiar, a quien sea. No es debilidad, es responsabilidad.

Importante: Si sentís desesperación constante, pensamientos negativos recurrentes o la sensación de que no podés con la situación, hablá con tu médico. Podría ser depresión postparto, que es tratable y más común de lo que se piensa.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se van los cólicos?

La gran mayoría de los bebés supera los cólicos entre los 3 y 4 meses de vida. El pico de intensidad suele ser alrededor de las 6 semanas, y a partir de ahí empieza a mejorar gradualmente. Algunos bebés los superan antes (a las 8-10 semanas) y unos pocos pueden extenderse hasta los 5-6 meses, pero esto es poco frecuente. La mejora suele ser progresiva: los episodios se van haciendo más cortos y menos intensos.

¿Los cólicos son más comunes en bebés de fórmula?

No hay evidencia científica clara de que los cólicos sean más frecuentes en bebés alimentados con fórmula que en bebés amamantados. Afectan a ambos grupos por igual. Lo que sí puede variar es el tipo de malestar digestivo: los bebés de fórmula pueden tragar más aire si la técnica de alimentación no es la correcta, y algunos pueden tener intolerancia a la proteína de leche de vaca de la fórmula. Pero cólicos como tal los tienen ambos.

¿El L. reuteri (probiótico) sirve para los cólicos?

Hay estudios que sugieren que el probiótico Lactobacillus reuteri puede reducir el tiempo de llanto en bebés con cólicos, especialmente en los amamantados. Sin embargo, los resultados no son concluyentes para todos los bebés y la evidencia es más limitada para bebés de fórmula. No lo administres por tu cuenta: consultá con tu pediatra antes de darle cualquier suplemento al bebé, incluso probióticos.

¿Puedo darle algo para el dolor?

Nunca le des medicación al bebé sin indicación del pediatra. Esto incluye gotas de simeticona (dimeticona), antiespasmódicos, analgésicos o cualquier remedio casero. Si bien la simeticona es generalmente segura y tu pediatra puede recomendarla, no está demostrado que sea efectiva para los cólicos en todos los casos. Ante todo, consultá primero.

¿Los cólicos afectan el desarrollo del bebé?

No. Los cólicos, aunque angustiantes, no tienen efectos negativos en el desarrollo físico ni cognitivo del bebé. Los bebés que tuvieron cólicos se desarrollan exactamente igual que los que no los tuvieron. Es un cuadro transitorio y benigno que se resuelve solo con el tiempo. Lo que sí puede verse afectado es el bienestar emocional de los padres, por eso es importante buscar ayuda y soporte durante este período.

Esto también va a pasar

Si estás leyendo esto con un bebé llorando en brazos, queremos que sepas que esto tiene fecha de vencimiento. Los cólicos se van. Tu bebé va a estar bien. Y vos también.

Mientras tanto, usá todas las herramientas que tengas a mano: las técnicas de este artículo, el apoyo de tu familia, y los productos adecuados que pueden hacer la diferencia.

Productos útiles para la etapa de cólicos

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